La piel, la belleza ayurveda y el facto Tej.

La piel recubre la totalidad de la superficie corporal constituyendo una frontera anatómica que comunica con el exterior y hace de pantalla refleja de todo lo que acontece en el interior. A través de ella, tomamos contacto sensible con la realidad que nos rodea. Representa así, una extensión colaborativa de nuestro sistema nervioso, influyendo sus percepciones en la respuesta celular y molecular del cuerpo.

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Su nivel de sensibilidad y el hecho de que sea un órgano perfectamente visible nos invita a la posibilidad de leer en sus respuestas más inmediatas, o incluso en el recuerdo grabado de sus dolencias. Se trata de un lenguaje global y holístico, que narra no sólo aspectos sobre la salud corporal, sino claves de la personalidad, desequilibrios energéticos y estados más espirituales del Ser. Todos podemos observar cómo cambia la piel ante una emoción como la ira, tornándose roja y caliente, o cómo un susto repentino, hace retirar la sangre de ella y se palidece. Las personas sensibles y vulnerables, crean una piel extremadamente delicada. El sufrimiento continuado la arruga y desvitaliza y las intolerancias profundas la vuelven reactiva a casi todo. En definitiva, la piel es una proyección externa de quienes somos en nuestra totalidad.

La asociación entre la piel, la salud y la belleza siempre ha estado presente. En el arte ayurvédico de la belleza, se contempla esta asociación desde un enfoque más profundo. Para ello se emplea un término propio; el denominado factor Tej. El factor Tej es la capacidad radiante de la piel, la emanación profunda de un estado espiritual de pleno bienestar, que se expresa a través de la forma y la belleza iluminándolo todo. Bucear en la búsqueda de la salud, la belleza y la felicidad es un regalo que este arte ayurvédico nos ofrece y que invitamos a todo el que lo desee a acompañarnos en el proceso.

Gemma Romero